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Alma de seducción
No hay técnicas concretas ni métodos infalibles para seducir, aunque sí hay seductores y seductoras. De ellos y de ellas, podemos aprender a ser más naturales y algunas sensaciones para sentirnos mejor con nosotros mismos.

No soy una belleza. Soy una de esas mujeres de pelo flotante y andar enérgico y sexy a las que los hombres se giran para mirar. Es más, a veces me dicen cosas, cosas como “qué guapa eres”. Sonrío, les sonrío, agito mi melena negra, alguna vez guiño un ojo en un destello verde y no les doy más importancia: tampoco hay que creérselo demasiado. Lo cual es una de las siete señales del seductor/seductora: la primera. Si una mujer cruel y con poca autoestima me viera, diría: “¡pues tampoco hay para tanto…!”, pero me da igual. No compito con nadie ni me dejo juzgar. Podríamos decir que esas son, respectivamente, la segunda y tercera señales de la seductora. Evidentemente, no siempre es así, soy humana, pero en líneas generales esas son las líneas que mecen mi vida.
La puerta de la seducción
Ante todo, no hay que dejarse juzgar por los hombres ni arreglarse pensando en gustarles -así como si fueran un ente general y etéreo formado por mil cabezas que nos van a condenar a la más mínima-, ni comportarse según creemos que les gustaría, aunque, alguna vez, no está mal hacerles sentir un poco importantes y resaltar alguna de sus virtudes o gracias, sean reales o imaginadas por ellos mismos.
Un seductor no se centra siempre en sí mismo, sabe valorar al otro y hacer que se sienta bien aun sin proponérselo.
Es especialmente importante no dejar que te juzguen los hombres a los que quieres seducir (otro día hablaremos de conquistar, que implica un paso más). O sea, nunca debes ponerte por debajo de ellos ni buscar ni esperar su aprobación en cada acto ni autocensurar un gesto o comentario por miedo a no gustar. Ese es el inicio de una vida de desgracias y de dependencia, no la puerta de la seducción.
Variaciones de seducción
¡Ah, por cierto! Me llamo Álex, soy un seductora casi nata (aunque no siempre conquisto a todos los hombres en los que me fijo, sobre este punto ya hablaremos más adelante), y soy algo descarada, morena y con ojos verdes.
Una auténtica seductora no se desvive por agradar a los demás: se siente tan bien consigo misma que actúa con naturalidad y gusta sin pretenderlo.
Hay diversos tipos de seductoras, desde luego. Yo soy más bien del tipo que se lo pasa en grande y comunica alegría y, a veces, se vuelve algo irónica y despreciativa. También hay seductoras simpáticas o seductoras que se hacen las simpáticas (y puede que seduzcan menos de lo que pretenden o de lo que presumen). Asimismo, existen seductoras algo bordes.
Todas tienen su público, aunque a veces pueden encandilar a hombres que no son su target group (para eso son seductoras...). Además, saben perder y no se hunden porque no llaman la atención de un hombre determinado; son conscientes de que no van a gustar ni van a seducir a todo el mundo. Podríamos decir que asumir la derrota con elegancia y desparpajo es la cuarta señal de las seductoras.
Más sobre la seducción en el número 1 de la revista Sensuality

nikitaendosis
hotmail [dot] com
creo que el principal arma de seducción es estar seguro de si mismo y saber todo el potencial que tenemos, que en todos los casos es un monton y muchas veces nos valoramos poco
Seductora te envidio con lo segura que te veo de ti misma, a mi me gustaría hacer lo mismo pero soy muy vergonzosa y insegura de mi misma, ya se que me tengo que querer a mi misma y todo eso, pero no es facil.
Totalmente de acuerdo seductora ... la seducción es una actitud activa para con la belleza, la de uno mismo y la de los otros .
estoy en http://juannadieseductor.blogspot.com/ un placer encontrar almas gemelas, seductoras.
Dirás estabas, porque o el enlace esta roto o has cerrado el blog :)
Quererse a una misma es lo más importante. :)
Isthar
http://erotizatumente.blogspot.com