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Jefes y otra fauna laboral
¿Sientes curiosidad por saber con qué fantasea tu jefa, o ese compañero de sección que no te quita el ojo de encima? En Sensuality no te lo podemos decir, pero te desvelamos los secretos de las fantasías eróticas en el trabajo.
Las fantasías de los compañeros de trabajo

En un estudio sobre Inteligencia Sexual que hicieron los sexólogos Shere Conrad y Michael Milburn, se descubrió que el 31% de los entrevistados había mantenido una relación sexual con un compañero de trabajo; así que ya te imaginarás que, como de la fantasía al acto hay un trecho enorme, en las relaciones laborales muchas fantasías quedan por ver la luz.
El lugar de trabajo es un campo abonado para el roce cotidiano y para compartir éxitos y dificultades de la empresa. Todo ello no cae en saco roto. Una sonrisa, un café a la hora del descanso, unos documentos urgentes en la mesa del jefazo… y listo, la imaginación empieza a volar. El escritorio, la oficina, los probadores de una tienda, la relación con la clientela… son estímulos que, a veces, nos desatan el deseo.
El toque romántico de ellas
Viajes, cenas, música, una buena conversación… y, sobre todo, compartir momentos agradables son ingredientes que importan en algunas fantasías eróticas con los compañeros de trabajo. Susana es una profesora de 35 años que quiere conocer el lado más humano de esa relación inalcanzable. “Se trata de ver realizada una relación imposible con un compañero de trabajo. Quedamos, cenamos, hablamos y nos damos cuenta de lo mucho que coincidimos. Buscamos un lugar íntimo, música tranquila e iniciamos una relación”.
Los viajes de negocios a veces traen oportunidades insospechadas; otras, en cambio, son la crónica de un deseo anunciado o, simplemente, la ocasión para demostrar algo que no queremos dejar en la trastienda de nuestra imaginación, como es el caso de Amalia, una ingeniera de 36 años que nos comenta: “Mi fantasía es ir de viaje con un compañero de trabajo y entrarle a la hora de la cena. Ir poniéndole cachondo poco a poco y tirármelo, siendo yo la que domina la situación, como demostrando que me encanta follar, y más que a cualquier hombre”.
Superficie de trabajo
Sin duda, cada superficie de trabajo tiene su utilidad laboral característica, pero, a veces, cambiamos los papeles a favor de Eros. Joana, una compositora de 23 años, lo tiene muy claro. “Me atrae un compañero de trabajo. A veces fantaseo con él. Nos quedamos solos en el estudio, yo estoy desenchufando el equipo mientras él me habla. Me levanto y lo beso repentinamente. Hacemos el amor sobre la mesa de sonido. Me pone cachonda la idea de volver a trabajar sobre ella al día siguiente y recordar lo que hicimos la noche pasada”.

Para potenciar las fantasías en el trabajo os propongo que vayais algún dia con vuestras bolas chinas puestas. No podreis dejar de pensar en sexo durante todo el dia, ni seguramente durante los siguientes.
No hay que desaprovechar ninguna oportunidad para disfrutar del sexo, aunque solo sea fantaseando.
Carla
www.lasbolaschinas.com